viernes, 28 de diciembre de 2012

Una obra de arte gratis


Hace apenas unas semanas que el Gobierno de Canarias ha vuelto (a través del minero mayor del reino, Domingo Berriel), a insistir en que, en breve, "confía en convocar un nuevo concurso para Tindaya". Después de robarnos más de 30 millones de euros -que nunca recuperaremos- estos desaprensivos quieren seguir viviendo por encima de nuestras posibilidades. La obra, es decir, el agujero, es irrealizable y, no lo duden, ellos lo saben. Pero, aunque de puertas afuera aseguren que el intento de agujerear la Montaña de Tindaya no costará un euro público más, en los despachos institucionales y empresariales se vuelven a frotar las manos. El faraonismo parece haber muerto en todos lados menos en Canarias. Pero, incluso aquí, estos intentos megalómanos son los últimos coletazos de un sistema corrupto en estado terminal. Los suspiros postreros de un animal que muere matándonos.

Por si a estas alturas alguien todavía no lo sabe, le informamos que el agujero imposible de Tindaya consiste en un cubo de cincuenta metros de lado con dos aperturas en su techo para que la luz del sol quede atrapado en su interior. En esencia, se trata de cobrar, destruyendo y privatizando nuestra naturaleza, por ver lo que tenemos, todos los días, ante nuestros ojos. En el siguiente vídeo, Jo Hammer nos regala un minuto y cuarenta y cinco segundos de arte natural. El monumento ya existe, por mucho que se empeñen en suplantarlo, los faraones, por un monstruo con derecho de admisión.


video

sábado, 15 de diciembre de 2012

Vamos a sortear un empresario

(Viñeta de El Roto)
Por estas fechas navideñas y dadas las consabidas penurias por las que están pasando tantas y tantas personas que vivieron por encima de sus posibilidades (y miren que se les advirtió), la Asociación de Personas Excluidas Antes De Afectar al Sistema (APEADAS), ha recurrido al ingenio para que usted, paria del mercado, pueda superar su depresión presuicida y recuerde que el dinero no lo es todo en la vida. La oferta que planteamos, inmejorable, es sobre todo una respuesta agradecida al sorteo de un puesto de trabajo de peón que la Asociación de Empresarios del Casco Histórico de Santa Cruz de La Palma ha impulsado entre los consumidores de sus establecimientos.

El empresario seleccionado, objeto del sorteo, reúne todos los requisitos que harán las delicias de cualquier currante o parado de larga duración: ha evadido capitales, ha defraudado a Hacienda, ha sido un maestro en el uso de la RIC, ha practicado el acoso laboral, ha financiado campañas políticas, ha sido agraciado en numerosos concursos públicos, se ha beneficiado de la compra de inmuebles en las subastas de los desahucios bancarios. Es limpio, huele caro y repite, sin que nadie se lo pida, que nunca nadie le ha regalado nada. Nuestro empresario, además, tiene la certificación de empresario parásito expedida por el Gobierno de Canarias y el Cabildo de La Palma.

No podrá rechazar la oferta: por cada euro que usted deba al banco tendrá derecho a un numerito; dos, por cada día explotado por su patrón durante su vida laboral (si es que la ha tenido); tres por cada día que lleve en el paro. Habrá una oferta especial para los colectivos más desfavorecidos: si usted es una persona afectada por la Ley de Dependencia en Canarias o un inmigrante sin tarjeta sanitaria, dadas las escasas posibilidades de que disfrute del regalo, le regalamos cinco numeritos. La medida no reactivará el consumo pero generará expectativas y confianza que a lo mejor afectan a la prima de riesgo en algún paraíso fiscal.

Y si usted es la persona agraciada, usted podrá aplicarle -quedando exento de las tasas judiciales-  la Ley de la Reforma Empresarial: despídalo, exprópielo, cooperativícelo, humanícelo, úntelo con sudor ajeno.  Dada su fragilidad se recomienda que no se use con ensañamiento, manténgalo al margen de sus adicciones bursátiles. Descodifíquelo e incorpore en su cerebro palabras hasta entonces desconocidas para él: sensibilidad, reparto de beneficios, derechos. Trátelo con cariño, nunca jamás tuvo un objeto tan preciado. Explíquele con detenimiento cómo es el complejo mecanismo que hace funcionar un sacho: es bastante probable que cuando empiecen las clases prácticas le confiese los datos de su caja B. Si se resiste, contrátelo de peón por 748 euros al mes, durante seis meses, para que deje limpio el casco histórico de cualquier atentado a la dignidad humana. Es un curro, pero es lo que hay.